Antes de recomendar procesador, memoria o tarjeta gráfica, revisamos qué aplicaciones utilizas, cuántas tareas mantienes abiertas, qué archivos manejas y qué periféricos necesitas conectar. Una asesoría contable, un estudio creativo y un puesto de edición de vídeo no deberían comprar el mismo ordenador.
También valoramos aspectos que suelen olvidarse: consumo, nivel de ruido, tamaño, refrigeración, posibilidad de ampliar, copias de seguridad y compatibilidad con el software existente. El resultado es una propuesta comprensible y proporcionada al uso previsto.
Podemos preparar una sola estación especializada o varios puestos homogéneos para una oficina, documentando la configuración para facilitar futuras ampliaciones y tareas de mantenimiento.